02 junio 2020

Junio con presagio de invierno

Hoy miro el calendario conteniendo la respiración
para no contar los días que apenas salimos al balcón.
Hoy corresponde darle bienvenida a Junio día dos
con la misma ilusión de no contraer la gripe ni la tos.

Hoy que el día amaneció mas gris que de costumbre
siento que las horas pasan lentas cual mansedumbre.
Hoy que se asoma el frío por cada abierta ventana
quisiera no salir de la cama ni quitarme el pijama.

Hoy que Junio se asoma con presagio de invierno
vuelvo a mis andanzas de escribir en este cuaderno.
Hoy solo quiero disfrutar canciones de Joaquín Sabina
mientras me oculto en sus versos al cerrar la cortina.

Hoy me concentro en no callar las voces de mi interior
para descubrir aquellas pequeñas cosas que tienen valor.
Hoy me he despertado con ansias de escribir más lento
y con la emoción de volver a escribir a cada momento.

Hoy me he convencido que en medio del aislamiento
es posible reinventarse aferrado a mi espíritu creativo,
huyendo de la rutina y estrés que genera este momento
sin descuidar el optimismo y nuestro lado mas afectivo.


Todos encerrados temiendo el contagio

Todos encerrados temiendo el contagio,
mientras la vida transcurre a una velocidad extraña,
sin pisa ni pausa, sin saber si podremos salir mañana.

Todos encerrados temiendo el contagio,
pensando en aquel enemigo invisible que llegó sin avisar
y viendo en la televisión como crece la cifra de los que no volverán.

Todos encerrados temiendo el contagio,
extrañando aquellas reuniones de amigos del ayer
donde podíamos darnos la mano y juntos beber.

Todos encerrados temiendo el contagio,
buscando algo nuevo que hacer cada nuevo día
para no hundirse en el mar de la melancolía.

Todos encerrados temiendo el contagio,
recordando aquellos días de playa y verano,
esos días donde nadie se lavaba tanto la mano.

Todos encerrados temiendo el contagio,
junto a los seres queridos que retoman sus tareas
y quizás cierras los ojos en silencio para que no veas.

Todos encerrados temiendo el contagio,
esperando una vacuna milagrosa que nos devuelva libertad
o que algún acto divino expulse este virus hacia el mas allá.

17 mayo 2016

Mi curiosa poesía

Resulta curioso que la poesía
se haya apoderado de mis tardes descansadas
convirtiéndose en rival de mis blancas almohadas.

Resulta curioso que la poesía
se siente en mi mesa sin previo aviso
como si fuera parte de un gran hechizo.

Resulta curioso que la poesía
se convierta en piloto de mi camioneta
después de haber sido una simple cometa.

Resulta curioso que la poesía
me acompañe en todo momento y lugar
y ya forme parte integrante de mi hogar.

Resulta curioso que la poesía
me haya reconciliado con el arte
del cual creí ya no formar parte.

Resulta curioso que la poesía
la escribí por primera vez en los ochenta
cuando era un colegial y sin darme cuenta.

Resulta curioso que la poesía
invada mis grandes momentos de profunda meditación
para convertir en dulce melodía cada latido de mi corazón.

Resulta curioso que la poesía
no me haya abandona con el paso del tiempo
y que retorne a mi cuando busco pasatiempo.

Resulta curioso que la poesía
sea más que un simple juego de palabras con rima

para convertirse en una forma de romper la rutina.  


Existe la felicidad

Quiero contarle al mundo que existe la felicidad
en las obras más sencillas y simples que realizas,
en las llamas de una gran hoguera o en las cenizas,
en el disfrute compartido de una tarde bajo el sol
o simplemente cuando te liberas de mirar el reloj.

Quiero contarle al mundo que existe la felicidad
en ver a tus hijos ingresando a la universidad
con aquellas enormes ganas de siempre triunfar,
o dormir junto a un libro de aventuras sin capítulo final
donde tu propia imaginación y sueños te hagan despertar.

Quiero contarle al mundo que existe la felicidad
cuando recuerdas los mejores momentos vividos
o alguna pasada tristeza que detuvo tus latidos,
porque la vida está compuesta de noches y días
así como de sonrisas y llantos, tristezas y alegrías.

Quiero contarle al mundo que existe la felicidad
cuando vuelves a contemplar tus fotos del pasado
mientras recuerdas los mejores pasos que has dado,
o cuando subes al avión de madrugada con frío
pero sabiendo que tu destino tendrá un nuevo brío.

Quiero contarle al mundo que existe la felicidad
cuando llegas a casa temprano para abrazar a tus hijos
y disfrutar que te comenten los más divertidos acertijos,
o simplemente compartir algún lonchecito familiar

para analizar las cosas que este día se va a llevar.


Bendecido por los Dioses


Debí haber sido bendecido por los Dioses al nacer,
porque en los momentos de mayor oscuridad
y cuando casi era imposible alguna salida ver,
de pronto llega una mano amiga con piedad
y me recuerda que no es tiempo de perder.

Debí haber sido bendecido por los Dioses algún día,
porque en los momentos de la más profunda tristeza
empieza a llover de manera súbita gotitas de alegría,
como si fuera la bebida que esperaba en mi mesa
para aplacar aquella sed que me hundía en melancolía.

Debí haber sido bendecido en momento inesperado,
porque cuando estuve a punto de perder el camino
surgió sin presentirlo la brújula que había olvidado,
para ayudarme a retomar la ruta de mi propio destino
y evitar que se repita cualquier tropiezo del pasado. 

Debí haber sido bendecido por los Dioses en Navidad,
porque me volví un hombre creyente y optimista
que combate el conformismo y no le teme a la soledad,
mientras recorro mil auditorios cual si fuera artista
disfrutando cada nueva misión docente a cabalidad.

Debí haber sido bendecido por los Dioses al nacer,
porque aunque resulte increíble o simple casualidad
cuando me bloquean alguna senda que iba a recorrer,
de pronto aparece otro camino con mayor luminosidad

que me conduce hacia el valle donde habita el Poder. 


Como olvidarlo

Como olvidarlo
Si por más que pasen los años desde aquel gran día
mi corazón vuelvo a palpitar al oír la misma melodía.

Como olvidarlo
Si en mis noches de absurda soledad sigo escribiendo
los versos profanos que ya no puedo seguir escondiendo.

Como olvidarlo
Si hace pocas horas volví a sentirme como el mismo capitán
de un gran barco, velero, buque, galeón o fino catamarán.

Como olvidarlo
Si pese al estruendo de tantos aplausos en medio del auditorio
todavía sigo sintiéndome muy solo al terminar tanto jolgorio.

Como olvidarlo
Si algunas veces me seco una lágrima gruesa en la mejilla
cuando me doy cuenta que me alejo mucho más de la orilla.

Como olvidarlo
Si en mis noches de insomnio termino caminando pensativo
mientras procuro cantar que Jesús es verbo y no sustantivo.

Como olvidarlo
Si hasta ahora sigo utilizando algunas frases o pensamientos
que fui aprendiendo con esmero en aquellos mejores momentos.

Como olvidarlo
Si resulta casi imposible apartarme de esa inmensa laguna azul
donde habita una parte importante de mi vida libre y sin cruz.

Como olvidarlo
Si en esta tarde de mayo que intento hacer algo de poesía
me vuelve a abrazar con mayor pasión la cruel melancolía.

Como olvidarlo
Si la vida está llena de recuerdos alegres, tristes y festivos

que para volverse creíbles, no necesitan de mayores testigos.  


Reencuentro

Como quisiera reencontrarme un solo día
con la imagen de mi padre llegando a casa
cargando su clásico maletín de cuero marrón,
para poder volver a sonreír lleno de alegría
y  no temerle al destino que hoy me abraza
sin permitirme un respiro para el perdón.

Sería lindo que mi padre vuelva a encender la luz
preguntándome hijo como te ha ido este nuevo día
mientras me prepara una taza de hierbaluisa caliente;
tiempo que aprovecharía para narrarle mi historia azul
llena de enormes retos y quizás un poco de fantasía
que despierte su interés y atrape su mirada sonriente.

Sería lindo que mi padre me despertara temprano
para ir juntos a correr y jugar fulbito en la cancha
mientras que el cielo aún no termina de amanecer,
sería lindo que de nuevo pudiera tocar su mano
o simplemente contemplar su sonrisa bien ancha
que me quite para siempre el gran miedo a perder.

Como quisiera reencontrarme un solo día
con el espíritu festivo y danzante de mi padre
contagiando su alegría a toda la familia unida,
para seguir aprendiendo de él mucho más todavía,
para recordar cómo fue que enamoró a mi madre,
para no perder el tiempo buscando una despedida.



05 enero 2016

Prisionero de la red social

Conozco un prisionero de la red social
que vive encerrado en una burbuja virtual,
y no conoce de amigos que toquen su mano
sólo mensajes que recibe con humor profano.

Conozco un prisionero de la red social
que añora la mayor cantidad de “me gusta”,
a una foto que ha subido de manera especial
y al no recibir respuesta tan sólo se disgusta.

Conozco a un prisionero de la red social
que busca wifi gratuito en centro comercial,
o atesora sus megas como si su propio destino
dependiera de conectarse sin importar el camino.

Conozco un prisionero de la red social
que no despeja los ojos de su nuevo celular,
y hasta su propia mano pareciera un accesorio
del smarphone que lo domina como su escritorio.

Conozco un prisionero de la red social
que ha perdido el gusto de una charla amical,
sentado en una banca del parque o cafetería
percibiendo de manera directa cada alegría.

Conozco un prisionero de la red social
cuya mente brillante se pudiera apagar,
porque vive preso entre videos, memes y mensajes
y busco la forma de liberarlo de tan estériles viajes.


Días de Playa

Sin previo aviso el verano pronto se avecina
y me provoca buscar un refugio en la playa,
donde me desconecte de la enorme rutina
y solo me preocupe por tener mi propia toalla.

Caminar descalzo por la playa del sur
silbando una canción que alegre mi paso,
sin temor a tener que cargar alguna cruz
ni a esa ola que recuerda el miedo al fracaso.

Sentarme en la arena a construir otro castillo
que evoque la época de los reyes y grandes lores,
volver a sentirme otra vez cual si fuera un niño
que produce tantas fantasías como canciones.

Jugar con cada golpe de las olas que llegan del mar
como desafiando a la naturaleza sin ningún temor,
buscando el mayor relajo cuando pretendo sólo nadar
olvidando agendas, rutinas y horarios en medio del calor.

Leer sin horario definido una novela de ciencia ficción
mientras bebo con emoción alguna cerveza bien helada,
percibir en pleno silencio el palpitar de mi propio corazón

cuando prendo la radio buscando una romántica balada.

Un día cualquiera

Un día cualquiera quisiera amanecer junto a esa laguna
disfrutando de la selva amazónica en todo su esplendor,
y sin que se asome el temor a perder esperanza alguna
de volver a navegar respirando aire más puro bajo el sol.

Un día cualquiera recorreré el camino que conserva mi huella
con la ilusión de poder detener el tiempo con un solo suspiro,
buscando en la inmensidad del cielo alguna brillante estrella
que me conduzca hacia la senda directa del verdadero olvido.

Un día cualquiera dejaré de tararear esa melódica canción
que descubrí al bajar del avión en Tarapoto sin presagiarlo,
porque en los momentos más tristes casi perdí la razón
al revivir una anécdota que jamás me atrevo a contarlo.

Un día cualquiera mis manos aprenderán a decir adiós
a las penas, recuerdos y angustias de aquel pasado verano,
para escribir a modo de poesía una muy festiva canción
que hable del futuro o el mayor apoyo a mi propio hermano.

Un día cualquiera dejaré de escribir versos como pasatiempo
para dedicarme a viajar muy ilusionado por cada continente,
y estoy seguro que por fin será muy memorable ese momento
dedicado a cruzar otro camino, túnel, mar, aire y puente.

Un día cualquiera nadaré sonriente por aquella laguna azul
con la esperanza firmemente puesta en aquel futuro inmediato,
donde abunde el mayor crecimiento y desarrollo para mi Perú,

y donde no exista porqué enojarse cuando algo nos sea ingrato. 

Jugando fulbito

Jugando fulbito
Resalta el color verde esperanza
De quien corre tras una pelota
Con la fuerza que nadie alcanza.

Jugando fulbito
Se pasan las mejores horas bajo el sol
Porque toda pena y estrés nos rebota
Al patear con esmero cada nuevo balón.

Jugando fulbito
Vencemos los días de pesada rutina
Con la alegría de hacer un bonito gol
Que evoque la algarabía repentina.

Jugando fulbito
He aprendido que el mejor equipo
No es quien convierte el primer gol
Sino el que jamás se da por vencido.

Jugando fulbito
Siento que no han pasado los años
Y exijo mayores latidos a mi corazón
Para atajar los balones más extraños.

Jugando fulbito
Recuerdo que soy arquero desde pequeño
O quizás desde que tengo uso de razón
Por eso vuelvo al arco con mayor empeño.

Año Nuevo

Comienza el nuevo año
Y es tiempo de trazar metas más ambiciosas
Que nos conduzcan hacia puertas exitosas.

Comienza el nuevo año
Y hacemos un balance de todo lo caminado
Con la honestidad de reconocer lo tropezado.

Comienza el nuevo año
Y crece el optimismo por diseñar proyectos grandes
Que superen lo que se pudo haber conseguido antes.

Comienza el nuevo año
Y como si se tratara de aprender de nuevo a volar
Nos ilusiona saber que llegará otra oportunidad.

Comienza el nuevo año
Y veo que mis hijos han crecido no sólo físicamente
Dado que cultivaron con acierto el cuerpo y la mente.

Comienza el nuevo año
Y me reconcilio con el deporte que me apasiona tanto
Para recuperarme de la lesión y poder volver al arco.

Comienza el nuevo año
Y creo en la palabra de quien hace una gran promesa
Antes de sentarse a almorzar o cenar en la misma mesa.

Comienza el nuevo año
Y seguro que será muchísimo mejor que los anteriores

Porque hemos vencido el conformismo y tantos temores.

03 noviembre 2015

Lesión Futbolera

Una lesión futbolera
me quiere alejar de las canchas de fulbito temprano
como si se tratara de algún deporte para mi profano.

Una lesión futbolera
que apareció de manera repentina una tarde de mayo
no me permite retornar a las canchas sin otro desmayo.

Una lesión futbolera
me quiere alejar de los tres maderos donde soy arquero,
o donde disfruto jugar buscando ser en todo el primero.

Una lesión futbolera
me recuerda que he recorrido varios calendarios completos
quienes me pasan la factura en estos dolorosos momentos.

Una lesión futbolera
me recuerda que debo proteger mis extremidades inferiores
para evitar que se generen o repitan consecuencias mayores.

Una lesión futbolera
ha despertado mi fe inquebrantable en la recuperación
y hago de todo para volver a ser aquel arquero sensación.

Una lesión futbolera
Pretende ponerme un poco triste y en una gran encrucijada
Pero me motivan mis recuerdos de los días en que yo jugaba.

Una lesión futbolera
forma parte de un capítulo importante de mi vida deportiva
y no puedo negar que sólo espero que acelere ya su partida.

Una lesión futbolera 
me permite utilizar por fin el botón de pausa activa
para refugiarme sin quererlo en esta poesía emotiva. 

Una lesión futbolera
intenta quizás que se adelante mi despedida de la canchas

pero olvida que tengo optimismo y voluntad a manos anchas.

Mi cumpleaños en familia

Hoy culmina este lindo mes morado
lleno de grandes muestras de afecto,
y queda la dicha de haber celebrado
mi cumpleaños en un día perfecto;
junto a la familia que vino de todo lado
a sorprenderme con abrazo perfecto.

Hoy que hubo música, comida, tragos y risas
en la cochera improvisada de mi modesta casita,
veo que mis primas han crecido en sonrisas
y esta vez nadie tuvo que pedirme o sacar cita,
porque al festejo de cumpleaños tu nunca avisas
pero esperas que recuerden darte una palmadita.

Hoy que mi esposa e hijos han confabulado
para organizarme una linda fiesta sorpresa,
contemplo con emoción el cielo más azulado
y por mejilla se desliza una lágrima gruesa,
al revisar los pasos que hasta ayer he dado
con grandes alegrías y una que otra tristeza.

Hoy que recibo más de un afectuoso abrazo
mi corazón late y late en su máxima expresión,
como quien se sube al tren bala sin atraso
pero marcado por la más ferviente emoción,
dando millones de gracias a Dios por si acaso
nos olvidemos de alguna vez pedirle perdón.

Hoy que los vecinos vieron a tanta gente reunida
alrededor de mi casa y coreando fuerte mi nombre,
quiero que sepan que provengo de familia unida
que trata con igual respeto a la mujer y al hombre,
que pueden hacer fiesta alrededor de la comida
o simplemente ayudarte cuando nada más asombre.

Javier Francisco

Tengo un hijo varón que lleva mi nombre
y casi de pronto se va haciendo hombre,
con la enorme fuerza de su propio talento
que lo hace ganador desde su nacimiento.

Admiro que siempre le guste competir
sin miedo a los rivales ni dejar de sonreír,
como aquel primer día en su clase de natación
que se lanzó a la piscina sin demostrar temor.

Valoro sus triunfos en cada medalla deportiva
que me trajo a casa feliz y en letra llamativa,
para festejar juntos cada una de sus victorias
animándome a escribir más versos e historias.

Javier Francisco me convertiste en padre orgulloso
desde que naciste aquel 17 de octubre maravilloso,
día que confieso haber festejado muy largamente
bebiendo y bailando como si fuera un demente.

Conforme pasan los años creces mental y físicamente
como aquel rey león que siempre trae buena suerte,
y estoy seguro que te convertirás en un jefe ideal
sin que menos lo pienses, sin siquiera presagiar.

Tengo un hijo varón que lleva mi nombre
cual mejor bendición que nadie asombre;
por eso me inclino ante el divino creador
para decirle mil gracias de todo corazón.

Cuando cierre mis ojos para siempre algún día
partiré con la dicha de haberte formado bien,
y cuando te animes a leer esta sencilla poesía

sabrás que te adoro más de lo que puedas creer.   

Extraño los caballos

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
por eso aprendí a quererlos y admirar su andar galante,
con los ojos de un simple aprendiz de jinete errante.

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
por eso disfruto mucho el montar a tan imponente animal,
formando un binomio que cruza sonriente la orilla del mar.

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
por eso detengo cualquiera de mis pasos cuando los veo pasar,
para medir con mis propios ojos la velocidad que puede ganar.

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
por eso no me gusta verlos enfrentar las protestas populares,
como si hubieran sido creados para simples fines policiales.

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
y mi memoria conserva recuerdos de aquellos días festivos,
en que mi caballo y yo éramos dos inseparables amigos.

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
y aquella distancia desde Chafan Grande hasta Limoncarro,
las recorría mejor en caballo que subido en cualquier carro.

Recuerdo que desde niño siempre me gustaron los caballos
y quiero con estos sencillos versos confesar que los extraño,

al caer la tarde con su manto de oscuridad y gran tamaño.