11 junio 2015

A LA VIDA


En un verso
como este
siento la nostalgia
abrazarme tiernamente,
como se abraza al niño
perdido a la orilla del puente.


En un verso
como este
recorro mi vida entera
de triunfos y derrotas,
hechos a mi manera
y con tímidas historias.


En un verso
como este
las palabras son escasas
para decirle a la vida
gracias por lo que me causas

en mi incesante subida.

LOS CIPRECES

Una noche en los cipreses,
mientras los silencios cantaban,
sentada en mis rodillas
compartiendo nuestras mieles,
de tus labios brotaron sueños
que a dos almas enlazaban.

Y esa noche en los cipreses
me hice dueño de tus pasos,
quien lo hubiera imaginado
ni el profeta o fiel adivino,
que a partir de aquel momento
se anudaron nuestros lazos.

Por eso adoro los cipreses,
esa callecita semioscura;
ese muro fiel testigo
de promesas y llantos,
ese bosquecillo donde nacieron
a la realidad tantas locuras.

Quizás esa calle ya no exista
y sus árboles hayan sido talados,
pero lo que vivimos esa noche
en mi corazón aún palpita
recordando aquellos versos pasados,
donde no había miedo al mañana

ni temor a despertar en otros tejados.

ABUELITO GUSTAVO

Abuelito Gustavo
todos te esperamos…..
con tu gruesa figura,
tus ojos tan tiernos,
tu sincera sonrisa
y nuestros brazos abiertos.


Te robas mi cariño
y vuelvo a sentirme niño
cuando estoy contigo
buscando un abrigo,
cuando escucho tus consejos
sobre mis pasos traviesos.


Abuelito Gustavo
te acuerdas de aquel día,
cuando sentados arriba
me hablabas del sacrificio?
Mil gracias abuelito

hoy ya comprendí ese oficio.

ESTAS AHI

Estas ahí
En medio de un mar de papeles y expedientes por doquier
que todos leen y derivan pero que nadie quiere resolver.

Estas ahí
Con esa sonrisa mágica como en dulce encantamiento
que me seduce, abriga y embriaga a fuego lento.

Estás ahí
Atenta al timbrado de la central telefónica para responder
con la dulzura de tu voz que invita a soñar en un nuevo amanecer.

Estás ahí
Contagiando tanto entusiasmo en el futuro
que a veces rebasa con la fuerza del diluvio.

Estás ahí
Dispuesta a ofrecer tu mejor sonrisa al viento
cuando alguna queja podría convertirse en lamento.

Estás ahí
Cual colorida pajarita que revolotea en mi ventana
entonando una conocida canción algo profana.

Estás ahí
Descubriendo con ese par de ojazos bellos
lo mágico que podría ser verse reflejado en ellos

Estás ahí
Como quien pinta su mejor obra de arte
dispuesta a ser contemplada si  hartarte.

Estás ahí
Conjugando un mar de frases tan tiernas
que hacen temblar las más fuertes piernas.

Estás ahí
Inspirando a escribir esta insospechada poesía

que solo pretende ensalzar algo de toda tu valía.

TU PAÑUELO

Haz olvidado un pañuelo
que perfuma mis días,
te vuelve parte del cielo
y mis melancolías.


Tiene flores por doquier
en fondo blanco y delicado,
hoy se vuelve parte de tu ser
para sentirte a mi lado.


Sus orillas bordadas,
ondulantes, casi rosadas
lo vuelven muy especial,
alegre, fresco y angelical.


Haz olvidado un pañuelo
que me hace tu dueño,
más no olvides que te quiero
mi rocío mañanero.

ESTRELLA DE LOS DESEOS

Estrella de los deseos
divagando en el mundo,
entre nubes con trofeos
alúmbrame si me hundo.


Haz que mi esperanza lejana
vuelva a mirarme a los ojos,
sin más tímidos sonrojos
al asomarme a la ventana.


Dame frases de consuelo
si me invadiera la pena,
por perder un caramelo
o marchitar la azucena.


Estrella de los deseos
tengo tanto por pedir,
que resultará muy difícil

como contar mis cabellos.

A MI SOLEDAD

Soledad…
que vives todas mis penas
de rocíos y azucenas,
quisiera oírte opinando
cuando te estoy rimando.


Pídeme que todo olvide
cuando este día termine,
o que no me sienta solo
cuando me aleje de todo.


Canta conmigo llorando
por lo que estaba ganando
y se me va de las manos
como la infancia de hermanos.


Soledad…
que conoces estos pasos
de castigos y abrazos,
de penas y alegrías…

alégrame en las despedidas.

GINO

Gino, te acuerdas
del recreo interminable
con fantasías al aire,
corriendo tras un “balón”
que tapaba botellas
y nos traía una ilusión.



Con la camisa sudorosa
al final del recreo
corríamos a nuestras aulas
olvidando derrotas,
celebrando victorias,
guardando más pelotas.



Gino, cuanto extraño
esos días sin pena….
sentado tras Teresa,
huyendo de Ramona,
no teniendo una cometa
pero soñándola en la escuela.

CERRO DE PASCO

Miro una calle cualquiera
de nuestra helada serranía
y aunque no lo quisiera
me invade la melancolía.

Dormir sobre las papas en sacos,
cubrirme con pieles de corderos,
mojarme en rocíos mañaneros,
entre chullos, zapatos sin tacos.

Modelar llamas en barro
queriendo darle vida o movida,
comer la nieve que agarro
como si no existiese comida.

Correr entre tantos carneros,
saltar entre ríos y praderas,
son tan lindas las primaveras,
en Pasco y bajo sus cerros.

Jugar entre las retamas andinas
y sentirse una veloz vicuñita
que de frío nunca tirita
pese a tantas lluvias ladinas.

Comer ese choclo de enormes dientes
en su versión cada vez más caliente,
mientras jugamos en la orilla del río
soñando en un futuro un poco sombrío.

Aguardar en un recodo del camino
que regrese mi padre de la Capital,
con las manos repletas de cariño
y apartándome de todo mal.

Cantar una canción en quechua sufrida
para esperar aquel mañana de luz y color
donde no haya más odio ni rencor,
tan sólo una promesa de familia unida.

GERANIOS


En mi jardín semiflorido
el geranio despeina colores,
a lo verde que ha nacido,
al ruido de pasos y rumores.

Geranio blanco, rojo, rosado
que nace hasta en el desierto,
armoniza cualquier poblado
y nace después de quedar muerto.

Tus hojas suaves, arrugadas,
frágiles al quebrar de mis dedos,
hoy dicen que me acompañas
si en soledad llegan miedos.

Geranio entre blancas paredes
quisiera contarte mil historias
de rosas, jazmines, magnolias,

donde tu siempre ganas… floreces.